Cerro Matoso Foto: Cortesía Canacol Energy
Una de las dos líneas quedará en preservación, con sus hornos operando a mínima potencia para protegerlos.
Cerro Matoso redujo desde este 4 de agosto y por tiempo indefinido el 50% de su operación minero-industrial en Córdoba, debido a las restricciones en el suministro de gas natural por parte de Canacol Energy, informó la compañía.
La medida obligará a mantener activa solamente una de las dos líneas de producción. La otra quedará en condición de “preservación”, con sus hornos operando a mínima potencia para evitar daños mientras persista la insuficiencia del energético contratado.
La empresa recibe actualmente menos de 4.000 MBTUD de gas natural, un volumen inferior a la cuarta parte de la cantidad pactada. Esa disponibilidad resulta insuficiente para sostener simultáneamente las dos líneas que integran su proceso productivo.
La reducción tendrá efectos directos sobre la producción de níquel, el empleo, la contratación de bienes y servicios, los impuestos y las regalías generadas por la operación. Cerro Matoso calcula un impacto económico cercano a $1.500 millones diarios.
El alcance de la decisión también se extenderá a trabajadores, contratistas, proveedores y comunidades vinculadas con la actividad minera. Más de 50.000 personas se benefician directa e indirectamente de esta operación minero-industrial ubicada en el departamento de Córdoba.
Cerro Matoso operará una sola línea por falta de gas natural
La restricción energética llevará a Cerro Matoso a concentrar su actividad en una única línea. La empresa mantendrá los demás equipos bajo condiciones técnicas controladas, pues apagar completamente los hornos podría comprometer su integridad y dificultar una posterior reactivación.
La preservación implica que los hornos de la línea detenida continuarán encendidos a su mínima potencia. Aunque no producirán en condiciones normales, requerirán una cantidad limitada de energía para conservar su estructura y proteger los componentes involucrados en el proceso industrial.
La compañía explicó que la reducción del suministro compromete una operación que depende del gas natural para transformar el mineral extraído. Al no disponer del volumen requerido, la capacidad instalada no puede utilizarse plenamente y debe ajustarse a la disponibilidad efectiva.
La medida no tiene, por ahora, una fecha prevista de terminación. Cerro Matoso indicó que la operación permanecerá reducida mientras no se recupere el suministro necesario, por lo que el horizonte productivo dependerá de la evolución de las entregas realizadas por Canacol.
La decisión también modificará la actividad extractiva. Las labores en mina quedarán limitadas a la jornada diurna, una reducción de horas operativas que acompaña el funcionamiento de una sola línea y ajusta la extracción a las nuevas necesidades de procesamiento.
El cambio afectará a más de 570 empleos directos, además de tener consecuencias sobre contratistas y proveedores. La empresa advirtió que la contracción no se limita a los hornos, pues recorre diferentes eslabones de la operación minera e industrial.
Producción de níquel caería cerca de 20% durante 2026
Cerro Matoso estima que dejará de producir alrededor de 40 toneladas diarias de níquel mientras se mantenga la reducción. La pérdida acumulada recortaría de manera importante la cantidad prevista para el cierre de 2026 si las restricciones continúan.
La meta anual inicial era producir aproximadamente 32.100 toneladas. Bajo las nuevas condiciones, la empresa calcula que el resultado podría descender a unas 26.000 toneladas, una disminución cercana al 20% frente al volumen que había sido proyectado.
Este ajuste representa uno de los principales efectos cuantitativos de la crisis de suministro. Cada jornada con una línea detenida amplía la diferencia frente al plan de producción y reduce la actividad económica asociada con la transformación y comercialización del níquel.
La compañía también prevé reducir en 50% sus contratos de bienes y servicios. Esa decisión trasladará parte del impacto a la cadena de proveedores que atiende las necesidades de la operación y a las empresas que dependen de su demanda en Córdoba.
El efecto económico estimado en $1.500 millones diarios incluye menores compras y contratación, además de reducciones en impuestos y regalías. Estas últimas constituyen una fuente de recursos vinculada directamente con el volumen producido y comercializado por la actividad minera.
La operación de Cerro Matoso tiene incidencia sobre miles de familias del territorio, tanto por los empleos vinculados directamente con la empresa como por los servicios, suministros y actividades que se desarrollan alrededor de su complejo minero-industrial.
Por esa razón, una restricción que comenzó en el frente energético se extiende hacia la producción, el mercado laboral y los ingresos regionales. La duración del ajuste definirá qué tan amplio será el impacto acumulado sobre Córdoba durante los próximos meses.
Contrato de gas con Canacol está vigente hasta 2029
El suministro de gas fue acordado en 2022 mediante un contrato cuya vigencia se extiende hasta 2029. Cerro Matoso sostiene que las cantidades recibidas están ampliamente por debajo del volumen contratado y no permiten operar normalmente sus dos líneas de producción.
La situación contractual ganó mayor complejidad después de que Canacol solicitara ante una corte canadiense la terminación anticipada del acuerdo. Sin embargo, los efectos de esa actuación sobre Colombia todavía deberán pasar por una evaluación dentro del ordenamiento jurídico nacional.
La justicia canadiense autorizó la terminación de contratos vinculados con Canacol, pero su aplicación en Colombia deberá ser examinada por la Superintendencia de Sociedades. Hasta que esa autoridad se pronuncie, el contrato de suministro continúa siendo un elemento central de la controversia.
Cerro Matoso pidió una actuación urgente del Gobierno nacional y de las autoridades competentes para recuperar las cantidades de gas pactadas. La prioridad de la empresa es restablecer el suministro suficiente y evitar que la reducción indefinida siga ampliando sus efectos productivos.
La compañía enfrenta así dos frentes simultáneos: mantener protegida la infraestructura que dejará de operar plenamente y gestionar las consecuencias económicas derivadas de la menor actividad. La recuperación dependerá de contar nuevamente con el energético necesario para reactivar la segunda línea.
Mientras eso ocurre, la mina operará solamente durante el día y una de sus líneas permanecerá en mínima potencia. El ajuste reducirá diariamente la producción de níquel y continuará afectando empleos, proveedores, contratación, impuestos y regalías generados en Córdoba.
JUAN MARTÍN MURILLO HERRERA
Periodista de Portafolio
Fuente: Portafolio








