Los cambios registrados en el mercado energético internacional volvieron a poner en primer plano la necesidad de garantizar un abastecimiento confiable y sostenible. En ese escenario, América Latina y el Caribe se posicionan con una fortaleza que hasta hace pocos años parecía lejana: incrementar su producción de petróleo y gas, al tiempo que desarrolla una capacidad cada vez mayor para cubrir una parte significativa de su propia demanda.
Esa es una de las principales conclusiones de OLACDE, compartidas a Surtidores Latam, donde el organismo analiza el comportamiento del sector durante marzo de 2026 y plantea que el siguiente desafío para la región ya no pasa únicamente por incrementar la producción, sino por consolidar una verdadera integración energética.
Los datos muestran un desempeño positivo. La producción regional de petróleo alcanzó los 324 millones de barriles, un 9 por ciento más que en marzo de 2025 y un 1.3 por ciento por encima del nivel registrado en febrero. Brasil volvió a liderar ampliamente la actividad con el 41 por ciento del total producido, seguido por México, Venezuela, Guyana, Argentina, Colombia y Ecuador.
Sin embargo, para OLACDE el indicador que mejor refleja la evolución del mercado es el crecimiento del comercio entre los propios países latinoamericanos. Actualmente, el 53 por ciento de las importaciones de petróleo de América Latina y el Caribe ya proviene de productores de la región, una señal de que los vínculos comerciales internos comienzan a ganar espacio frente a un contexto internacional marcado por la incertidumbre.
La situación es aún más significativa en el gas natural. Durante marzo, la producción regional llegó a 22.000 millones de metros cúbicos, con un incremento interanual del 5 por ciento. Argentina encabezó la producción impulsada por Vaca Muerta, seguida por Trinidad y Tobago, Brasil, Bolivia y México.
En este mercado, casi la mitad del gas importado por los países latinoamericanos —el 49 por ciento— tuvo origen intrarregional, fortaleciendo la seguridad de abastecimiento en momentos en que los conflictos internacionales y los riesgos sobre infraestructuras estratégicas continúan condicionando los flujos globales de energía.
No obstante, el propio informe advierte que todavía persiste un importante desafío. Aunque las importaciones dentro de la región avanzan, solo el 12 por ciento de las exportaciones de petróleo tiene como destino otros países latinoamericanos, mientras que la mayor parte de la producción continúa orientándose hacia mercados extrarregionales.
Para OLACDE, esta realidad demuestra que el potencial energético de América Latina no dependerá únicamente de su capacidad para producir más hidrocarburos. También será necesario acelerar inversiones en infraestructura logística, ampliar las interconexiones, facilitar el transporte de combustibles y fortalecer el comercio entre los países de la región para construir un mercado más resiliente frente a la volatilidad internacional.
Fuente: Surtidoreslatam








