La presidenta del gremio pide destrabar proyectos, atraer inversión y garantizar oferta de gas a largo plazo.
El resultado de las elecciones presidenciales abre un nuevo escenario para el sector energético colombiano. Luz Estela Murgas, presidenta de Naturgas, asegura que la industria recibe con optimismo la llegada del presidente electo, Abelardo de la Espriella, debido a las señales que ha enviado sobre el aprovechamiento de los recursos energéticos del país y la necesidad de fortalecer la seguridad energética.
En diálogo con Portafolio, la dirigente gremial explica cuáles son las medidas urgentes para enfrentar los riesgos asociados al fenómeno de El Niño, acelerar proyectos estratégicos de infraestructura y garantizar el abastecimiento de gas natural en el corto, mediano y largo plazo. También plantea las prioridades que, a juicio del sector, deberá asumir el nuevo Gobierno para recuperar la confianza inversionista y consolidar una política energética de largo alcance.
¿Cómo recibe la industria del gas natural la elección del nuevo presidente?
Desde la industria del gas natural recibimos con mucho optimismo el resultado de la jornada electoral. En primer lugar, porque fue una jornada transparente, en la que hubo un liderazgo importante de la Registraduría Nacional, que con organización y compromiso fue garante del resultado conocido por todos los colombianos.
En segundo lugar, porque el presidente electo, el doctor Abelardo de la Espriella, a lo largo de la campaña envió señales muy positivas sobre la manera en que Colombia puede aprovechar sus recursos energéticos para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, reducir la pobreza y llevar bienestar a todos los territorios del país.
Tanto él como el vicepresidente electo, el doctor José Manuel Restrepo, saben que esta industria está a disposición de su Gobierno para trabajar de manera articulada con las instituciones, las regiones y todos los sectores sociales. El objetivo es contribuir a la construcción de un país con mayores oportunidades, con seguridad energética y con una verdadera transformación social.
Los grandes desafíos de Colombia exigen determinación, colaboración y una planeación con visión de largo plazo. Esa es precisamente la disposición con la que el sector recibe este nuevo escenario.
¿Han conversado sobre temas como el aumento de la producción y el desarrollo de proyectos que permitan recuperar la seguridad energética del país?
Durante la campaña tuvimos la oportunidad de presentarles tanto al presidente electo como al vicepresidente los principales desafíos y oportunidades que enfrenta el sector.
Actualmente, esta industria afronta un desafío coyuntural asociado al fenómeno de El Niño y, al mismo tiempo, un desafío estructural relacionado con la necesidad de incrementar la oferta para atender la demanda tanto del sector eléctrico como del mercado de gas natural. Sobre estos temas hubo una conversación amplia y ellos tienen pleno conocimiento de la situación.
Ahora corresponde avanzar hacia un nivel de detalle mayor. Como industria y como gremio que representa a todos los agentes de la cadena de valor, debemos profundizar en los aspectos técnicos para que exista una reacción inmediata frente a los desafíos coyunturales y, paralelamente, una planeación que permita resolver los problemas estructurales.
Lo más importante es que existe una coincidencia total en un aspecto fundamental: la necesidad de que Colombia consolide una política de seguridad energética de largo plazo. Esa política debe estar orientada a aprovechar de manera sostenible todos los recursos naturales con los que cuenta el país y a garantizar a los colombianos un suministro de energía y gas natural que sea confiable, competitivo y seguro.
¿Cuáles son las medidas urgentes que deberá adoptar el nuevo Gobierno para evitar riesgos en el suministro de energía?
Durante los primeros cien días será fundamental construir una agenda de articulación y cooperación entre el Gobierno Nacional, las autoridades regulatorias, los agentes del sector energético y los entes territoriales.
Esa coordinación permitirá anticipar y gestionar de manera efectiva los posibles impactos asociados al fenómeno de El Niño, protegiendo tanto a los usuarios de energía eléctrica como a los usuarios de gas natural.
Para lograrlo se requieren planes de contingencia, planes de choque y decisiones acertadas en materia de disponibilidad de gas. El nuevo Gobierno encontrará una situación particular relacionada con el mantenimiento programado de la planta de regasificación que actualmente permite importar gas natural licuado para respaldar la generación eléctrica, especialmente durante periodos de alta exigencia como los fenómenos de El Niño.
Ese mantenimiento fue anticipado y se realizará entre finales de julio y comienzos de agosto. Por esa razón será indispensable hacer un seguimiento detallado a la disponibilidad de gas y al avance de dos nuevos proyectos de regasificación que ya cuentan con decisión final de inversión.
Uno de ellos corresponde a una infraestructura en el Pacífico, mediante un barco de regasificación que permitirá ingresar gas natural licuado equivalente a cerca del 8% de la demanda nacional. El otro es un proyecto de gran escala en el Caribe.
Más allá de la coyuntura, ¿cuáles son las principales solicitudes que harán al nuevo Gobierno?
La seguridad energética dejó de ser un asunto exclusivamente sectorial. Hoy es un elemento indispensable para proteger el costo de vida de los colombianos, preservar la competitividad del país, generar empleo y garantizar la estabilidad económica.
Por esa razón, si Colombia quiere consolidar una seguridad energética sostenible en el largo plazo, es necesario implementar una estrategia que fortalezca la confianza inversionista. Esa confianza es esencial para dinamizar los sectores de hidrocarburos, minería y energía, y para habilitar todas las fuentes de suministro que el país necesita.
En el caso específico del gas natural, esto implica combinar la producción nacional con importaciones estratégicas que brinden respaldo y confiabilidad al sistema. También requiere contar con una infraestructura moderna que permita operar con flexibilidad y resiliencia frente a cualquier escenario, tanto internacional como local.
La habilitación y diversificación de fuentes energéticas fortalecerá la competitividad de la economía colombiana.
Incluso tiene una relevancia significativa para la agricultura, porque el gas natural es un insumo esencial para la producción de fertilizantes. Por lo tanto, garantizar su disponibilidad también contribuye a la seguridad alimentaria y a la estabilidad de múltiples cadenas productivas.
Colombia tiene gas natural. Colombia tiene potencial y recursos suficientes. El problema no radica en la disponibilidad de esos recursos. El verdadero desafío está en la velocidad con la que logramos ejecutar los proyectos necesarios para aprovecharlos.