Cartagena, 16 de abril de 2026. La segunda jornada del Congreso Naturgas 2026 dejó una advertencia clara para Colombia: el problema del gas natural ya no está solo en el subsuelo, sino en la capacidad del país para convertir recursos en producción, transporte e infraestructura disponible a tiempo. A lo largo de los paneles de la mañana y la tarde, empresarios, expertos internacionales y representantes del sector llegaron a un consenso, si Colombia quiere garantizar el suministro de gas natural en los próximos años, necesita acelerar la exploración, destrabar proyectos estratégicos y ampliar una infraestructura que hoy opera con márgenes cada vez más estrechos.
Uno de los debates más relevantes del día fue el panel “América Latina y el Caribe: del potencial a la producción de Gas Natural”, donde quedó claro que la región sí tiene recursos, pero aún no logra transformarlos con suficiente velocidad en oferta concreta y confiable. En el caso colombiano, la conversación se concentró en la necesidad de sacar adelante proyectos como Sirius y el desarrollo del Piedemonte Llanero, vistos como
apuestas decisivas para fortalecer la seguridad energética del país. La conclusión compartida fue que, sin coordinación institucional, reglas claras y mayor confianza para la inversión, buena parte de ese potencial seguirá atrapado en el papel mientras la demanda exige soluciones reales.
En ese contexto, Petrobras Colombia señaló avances en Sirius y explicó que el proyecto avanza en fase 3 de contratación, con el objetivo de llegar en 2027 a la decisión final de inversión. Ecopetrol, por su parte, destacó que junto a sus aliados logró reducir de 15 a 7 años los tiempos de implementación de proyectos costa afuera y que ya avanza en la ruta crítica de consultas previas, con dos comunidades certificadas y la expectativa de que Sirius entre en operación hacia 2030. Más allá de los cronogramas, el mensaje fue uno solo: Colombia sí tiene gas natural, pero necesita acelerar las condiciones para que ese recurso llegue efectivamente al mercado.
La otra gran alerta del día vino del panel “Moléculas en movimiento: el rol estratégico del transporte de gas natural”, que trasladó la discusión del recurso a la red. Allí se insistió en que contar con el energético no basta si el país no puede transportarlo con oportunidad y confiabilidad a los centros de consumo. Los panelistas coincidieron en que el transporte dejó de ser un tema técnico de segundo nivel para convertirse en una de las piezas más críticas de la seguridad energética. La advertencia más directa es que el sistema se ha anticipado a lo que necesita el país, pero hoy opera al límite de las necesidades de infraestructura.
Ese diagnóstico pone presión sobre decisiones que durante años han avanzado con lentitud: expansión de redes, reconversión de infraestructura, bidireccionalidad y nuevas conexiones. El consenso del panel fue que, si Colombia no acelera esas inversiones, la infraestructura puede convertirse en el principal cuello de botella del sistema, justo en un momento en que el país necesita prepararse para nuevas fuentes de producción, mayores importaciones y una demanda que no da espera. En paralelo, también se insistió en la necesidad de maximizar el uso de la infraestructura existente mientras entran en operación los nuevos desarrollos.
La agenda también abrió espacio para una discusión más social con el panel “Moléculas con propósito, energía que impulsa el desarrollo humano”, en el que se reforzó la idea de que el gas natural no solo debe analizarse desde la óptica técnica o empresarial. En este espacio se destacó su papel como herramienta de bienestar, inclusión, competitividad y calidad de vida, así como la importancia de comercializadores y distribuidores para asegurar la llegada efectiva del servicio a millones de colombianos.
La dimensión internacional del debate la aportaron voces como Daniel Rellán, del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas, quien expuso el caso de Vaca Muerta como ejemplo de cómo una formación geológica puede convertirse en una plataforma de desarrollo energético regional, y Carlos Pascual, de S&P Global, quien analizó cómo el conflicto en Oriente Medio está alterando el mercado financiero y energético global, con efectos directos sobre la seguridad energética y las cadenas de valor en América Latina. Ambas intervenciones reforzaron una misma idea: en un entorno internacional más volátil, los países que no fortalezcan su oferta propia y su infraestructura quedarán más expuestos a shocks externos.
El cierre del día consolidó el mensaje político y regulatorio del Congreso. En “La Voz Global del Gas Natural”, Luz Stella Murgas insistió en que Colombia necesita estabilidad jurídica, incentivos económicos y señales claras para evitar que la inversión se desplace hacia otros países de la región. También reiteró que el país no puede depender de una única fuente de abastecimiento y que debe aprovechar todos los recursos disponibles, tanto en tierra como costa afuera.
La segunda jornada del Congreso Naturgas 2026 concluyó con una conclusión difícil de esquivar: garantizar el suministro de gas natural en Colombia dependerá menos de los discursos sobre potencial y más de la capacidad del país para ejecutar proyectos, ampliar infraestructura y tomar decisiones a tiempo.
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