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La compañía ha apostado por invertir en educación, salud, infraestructura, cultura y emprendimiento.
Más allá de ser uno de los mayores exportadores de carbón del país, Drummond Ltd. ha consolidado en estos 30 años un modelo de gestión minera que ha tenido como eje el desarrollo integral de las comunidades y territorios donde opera. Lo que inició en 1995 con la salida del buque Edén hacia Róterdam, marcó también el inicio de una transformación social y ambiental en los departamentos del Cesar y Magdalena.
Transformación social que deja huella
Tras tres décadas, la compañía no solo genera más de 11.000 empleos directos y 50.000 indirectos, sino que ha apostado por invertir en las bases del desarrollo: educación, salud, infraestructura, cultura y emprendimiento.
En materia educativa, Drummond ha impulsado la construcción o remodelación de más de 1.200 aulas, beneficiando a más de 60.000 estudiantes. Ha otorgado 368 becas universitarias y ha promovido programas de alfabetización y formación técnica. Además, ha dotado y mejorado comedores escolares, bibliotecas, laboratorios, y apoyado la formación artística de más de 6.000 niños y jóvenes a través de escuelas de música.
En salud, su impacto se traduce en 13 hospitales intervenidos y 22 puestos de salud construidos o mejorados, que han beneficiado a más de 500.000 personas. A esto se suma la inversión en infraestructura comunitaria, como la construcción de 64 canchas deportivas y la inversión de más de $9.700 millones en arreglo de vías urbanas, facilitando la movilidad y dinamizando la economía local.
Entendiendo que el desarrollo debe ser sostenible en el tiempo, Drummond ha apoyado más de 470 unidades de negocio, promoviendo el emprendimiento y la diversificación productiva de la región. Desde incubadoras hasta proyectos rurales, la empresa ha
impulsado el crecimiento de pequeños empresarios que hoy generan empleo y fortalecen el tejido económico local.
Una minería comprometida con el medio ambiente
El compromiso de Drummond con el medio ambiente no es una promesa: está sustentado en acciones concretas y resultados verificables. Con la certificación ISO 14001 renovada en el año 2024, la compañía demuestra el cumplimiento de estándares globales en gestión ambiental.
El 93 por ciento del agua utilizada en sus operaciones proviene de aguas lluvias y de minería, y sus sistemas de tratamiento cumplen con la normativa nacional. En cuanto al aire, el 99 por ciento de las mediciones de calidad en 2024 estuvieron dentro de los niveles permitidos, según la resolución 2254 de 2017.
En temas de revegetalización y biodiversidad, se destacan las 24.090 siembras de árboles en 2024 y el rescate de más de 2.600 animales silvestres liberados en sus hábitats naturales.
La economía circular es otro pilar: en 2024, el 76 por ciento de los residuos generados en sus operaciones fue aprovechado, desde llantas reutilizadas hasta aceites usados, residuos orgánicos y materiales peligrosos gestionados con planes posconsumo.
Transición energética y visión a futuro
Con una hoja de ruta hacia la carbono neutralidad en 2050, Drummond ya ha puesto en marcha proyectos de energía solar como el Parque Cañahuate, que alimenta parte de sus operaciones con fuentes limpias. Esto representa un paso firme hacia un modelo energético más sostenible, alineado con las metas del país y del planeta.
El aniversario número 30 de su primera exportación no es solo una celebración histórica para Drummond, sino una reafirmación de que la minería puede y debe ser una fuerza transformadora. Una minería que, lejos de limitarse a extraer recursos, invierte en las personas, protege la naturaleza y deja capacidades instaladas para el futuro.
Fuente: ElTiempo