Hablar de energía en Colombia ya no es solo hablar de moléculas, infraestructura o mercados. Es hablar de impacto humano. Es entender que detrás de cada decisión energética hay una oportunidad para cerrar brechas, transformar territorios y mejorar la calidad de vida de millones de personas.
Hoy, esa conversación tiene un nuevo protagonista: el liderazgo femenino con propósito.
Desde la industria del gas natural, esta visión ha tomado fuerza con una premisa clara. La energía no solo mueve economías, también puede ser una herramienta concreta para reducir la pobreza energética, una realidad que afecta de manera desproporcionada a las mujeres en Colombia.
Como lo ha señalado Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas: “La energía no solo mueve economías, sino que cambia vidas”.
En muchos hogares, son ellas quienes enfrentan las consecuencias del uso de energéticos contaminantes como la leña. Esto se traduce en afectaciones a la salud, mayores cargas de cuidado y menos tiempo disponible para el desarrollo personal y productivo.
Por eso, avanzar en acceso a energía más limpia y confiable no es únicamente una meta técnica. Es una apuesta directa por la equidad.
El reto estructural: cerrar brechas en el liderazgo energético
El sector energético ha sido históricamente masculinizado. Sin embargo, hoy enfrenta un punto de inflexión en el que la equidad de género deja de ser solo un tema de representación para convertirse en un factor de competitividad y sostenibilidad.
Las cifras evidencian este desafío. A nivel global, solo el 20% de la fuerza laboral en energía está compuesta por mujeres. En cargos de alta dirección, su participación oscila entre el 10% y el 18%, mientras que en América Latina apenas el 29% de los roles gerenciales están ocupados por mujeres.
Colombia muestra avances importantes, como el hecho de que el 30% de las empresas cuenten con mujeres CEO. Sin embargo, esta realidad contrasta con lo que ocurre dentro del sector energético, donde la participación en espacios de decisión sigue siendo limitada.
Como lo expresó Luz Stella Murgas durante los WIN Awards en su octava versión: “Esto no es solo un dato estadístico; es un llamado urgente a acelerar el cambio, a abrir más puertas y a garantizar que el liderazgo femenino tenga el espacio que merece”.
Lejos de representar una limitación, esta brecha revela una oportunidad estratégica. La evidencia es contundente. Las empresas con equipos diversos tienen hasta un 20% más de probabilidades de mejorar sus resultados financieros.
La equidad, en este contexto, no es solo un principio ético. Es una ventaja competitiva.
Preparación, corresponsabilidad y decisiones que transforman trayectorias
Cerrar estas brechas exige actuar sobre sus causas estructurales. El punto de partida está en la formación.
Tal como se destacó en el foro “Mujeres que marcan pauta” organizado por El Tiempo Casa Editorial, el acceso de más mujeres a carreras STEM sigue siendo un reto clave. Luz Stella Murgas lo resumió de forma clara durante su intervención: “Creo que todo comienza desde la formación. Las universidades deben estar preparadas para que más mujeres entren a carreras que por tradición se asocian a los hombres”.
Sin embargo, la preparación técnica por sí sola no garantiza el acceso a posiciones de liderazgo. Persisten barreras estructurales asociadas a la distribución del cuidado en los hogares.
En el mismo espacio, la presidenta de Naturgas enfatizó que el desafío no es solo de capacidades, sino de condiciones. La corresponsabilidad en el cuidado de hijos y adultos mayores sigue siendo un factor determinante en las trayectorias profesionales de las mujeres.
Esto implica avanzar hacia transformaciones reales en los entornos laborales y sociales. Se requieren esquemas flexibles, políticas de regreso laboral progresivo y modelos organizacionales que permitan equilibrar la vida personal y profesional.
En palabras de Murgas: “Eso no se logra por cortesía ni solo por capacidades, sino por una preparación que genera confianza y que permite aportar ideas e iniciativas en la toma de decisiones”.
De la conversación a la acción: la equidad que ya se está construyendo
La industria del gas natural en Colombia ha dado un paso determinante. Pasar del discurso a la acción.
Hoy, más de 7.000 mujeres hacen parte de esta industria y cerca de 600 ocupan posiciones de liderazgo. Pero más allá de las cifras, lo más relevante son las iniciativas que están transformando realidades en los territorios.
En el Caribe colombiano, “Ruta Rosa”, liderada por Gases del Caribe, ha abierto oportunidades para que mujeres se desempeñen como conductoras de transporte público a gas natural. Esta iniciativa integra movilidad sostenible con inclusión laboral y rompe paradigmas en un espacio históricamente masculinizado.
En Bogotá y otras regiones, el “Semillero de Energía Femenina”, impulsado por Vanti, está formando y certificando mujeres técnicas en gas natural, muchas de ellas provenientes de estratos 1 y 2. Aquí, la equidad se traduce en empleabilidad, ingresos y autonomía económica.
En el Norte del Cauca, el programa “Resistencia es nombre de mujer”, desarrollado por Gases de Occidente, demuestra que la energía también puede ser una herramienta de transformación social. Mujeres que antes enfrentaban contextos de vulnerabilidad hoy lideran procesos productivos y comunitarios, convirtiéndose en agentes de cambio en sus territorios.
Estos ejemplos reflejan una realidad contundente. Cuando la industria decide actuar, la equidad deja de ser una aspiración y se convierte en resultados concretos.
Equidad, sostenibilidad y competitividad en una misma agenda
La transición energética global plantea un desafío claro. No será verdaderamente exitosa si no es inclusiva.
Integrar la perspectiva de género no solo fortalece la justicia social, también mejora la capacidad de los países para cumplir sus metas climáticas. La evidencia internacional muestra que los países con mayor participación femenina en la toma de decisiones logran políticas más ambiciosas y resultados más efectivos.
Esto confirma que la equidad no es un componente adicional de la transición energética. Es un acelerador directo.
Medir para transformar: el compromiso de la industria
El siguiente paso es escalar lo que ya está funcionando.
La industria del gas natural en Colombia tiene la oportunidad y la responsabilidad de consolidar la equidad como un estándar. Para lograrlo, es indispensable avanzar hacia compromisos concretos y medibles.
Esto implica establecer metas claras de participación femenina, fortalecer programas de formación y liderazgo, e integrar indicadores de equidad en la gestión empresarial.
Una meta clave ya está sobre la mesa. Alcanzar al menos un 30% de representación femenina en cargos gerenciales en los próximos cinco años.
Porque transformar realidades exige medir avances.
La energía que transforma el futuro
Hoy, la industria del gas natural en Colombia está demostrando que la energía puede ser mucho más que un servicio esencial.
Puede ser una herramienta para cerrar brechas, generar oportunidades y construir un país más equitativo.
El liderazgo femenino no es un complemento de esta transformación. Es uno de sus motores principales.
Porque cuando las mujeres participan, la energía se humaniza. Cuando lideran, la energía se transforma. Y cuando ese liderazgo tiene propósito, el impacto se multiplica.








